lunes, 13 de marzo de 2017

Cap. I Génesis. En un principio...

A ver, piensa ¿Qué quieres hacer? ¿Qué realmente quieres hacer? ¿Quieres sentirte? Pues siéntete, ¿Quieres escucharte? Pues escúchate, ¿Quieres ser un poco? Pues sé.

Aún no has sido lo suficiente, si quieres hazlo todo el día, hasta que te duermas, no tienes por qué sentirte culpable por hacerlo.

Parece que tuviera que disculparme por querer tomarme un tiempo para mí, ¿Por qué todos a mi alrededor buscan hacerme sentir culpable por hacerlo? Lo han conseguido, no he podido dedicarme tiempo a mí, tiempo para poder hacer las cosas que quiero, las cosas que quiero no las cosas que se supone que debo hacer.

Estoy cansada de que absolutamente todo el  mundo crea tener la razón, cuando la única razón es que nadie conoce la razón, si nadie conoce la razón porque todo el mundo cree tenerla, para tenerla primero habría que conocerla. Sí crees conocer la razón dime cual es la razón.   
       
Toda razón parte desde un principio, y el principio desde el mismo principio, para conocer la razón parece que debemos partir desde el principio, pero…  ¿Conocemos nuestro principio? ¿Conocemos nuestros principios?

Así que… sí no conoces tus principios no me vengas a tratar como si tuvieras la razón y no vengas a cuestionarme la vida, porque si yo no conozco la razón tú no conoces tus principios.

¿Cuál es el principio?

En la escuela me enseñaron que el principio es el punto, un punto es el inicio de todo, todo parte de un punto, ¡Cuanta maravilla parte de un punto!

Si el principio es un punto, la razón es un punto. ¿Quién tiene el punto? ¿Tiene la razón el que tenga más puntos? ¿O es un solo punto y gana el que lo encuentre primero? ¿Dónde se canjeo mis puntos por razones? ¿Cómo hago para obtener mis puntos? ¿Cómo hago para tener la razón?

Como ya te he dicho no conozco la razón, no puedo decírtela, pero déjame explicarte cuál es mi punto. Déjame mostrarte cual es mi punto…

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