… no es una
profesión, es lo natural, tienes que entregarme tu ofrenda, si quieres
aparearte conmigo tienes que demostrarme
que vales lo suficiente.
¡A ver, impresióname!
No hablo del tamaño de tu pene, no me enseñes el pene, no
seas animal; hablo del tamaño de la ofrenda que puedes ofrecerme. Necesito
saber si puedes cuidar de mí y de nuestros hijos, anda, muéstrame lo que
tienes.
¡Por favor, deja de sacudírtelo!
Lilith, madre de Adán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario